¡GRITEN!
Me ha dado psicosis, a un manicomnio me llevan,
en camisas de fuerza, tan blancas que me vuelven más loca,
ahora me siento un fenómeno en espectáculo para esos niños, mis discípulos, psiquiatras.
Y yo grito con más fuerza, les satisfago con más fuerza, los excito con mis sádicos gestos.
Me han cerrado los ojos pero veo más claramente, y veo la claridad de los círculos de colores con tintas de sangre... mi familia estaba allí, ¿yo la habré asesinado a toda? al menos eso era lo que me decían los niños, los psiquiatras... pero no estoy segura... quizás.
Un día, cuando tenía 14 años, salí de mi casa y un niño de como 5 años me dijo: " papá, estas loco", aunque no entendí mucho, comprendí cuando en un negocio cercano el que atendía se puso a reír y me miraba, entendí que era porque el niño pensaba que yo era su padre. Yo, sí, una mujer, padre, después me le acerqué y lo tomé en brazos, y lo llevé a mi apartamento dentro de un saco, y el niño gritaba no sé por qué. Pero creo que nadie notó que yo llevaba a alguien dentro de ese saco, así que me adentré a un rincón oscuro y apartado del apartamento, saqué al niño y le pregunté por qué pensaba que yo era su padre y me dijo "sé que no lo eres, estás loca", entonces comprendí rápidamente que el niño necesitaba un padre que le enseñara los caminos de la vida...
Como el niño no se quedó quieto, lo esposé en una silla, la forma más pacífica de enseñarle los hábitos comunes. Seguía gritando sin razón. Entonces lo tuve ahí 1 año hasta que comprendió lo que yo le quería enseñar, que era "la tolerancia".
Después no sé qué pasó con ese niño, lo único que vi después de treinta años en el rincón donde se suponía tenía que estar el niño eran huesos que creo me habían enseñado en geografía, no sé de quién podrían ser, pero el niño aprendió de mí, y ahora estos niños psiquiatras aprenden de mi.

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